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Quién escribe esto

Soy Alexis Martínez Gasca, pianista, compositor, docente, estudiante de la ingeniería en sistemas computacionales, comunista y militante de la curiosidad.

Nací y vivo en la Ciudad de México. Mi formación y mi vida han transcurrido entre dos mundos que, aunque a primera vista pueden parecer muy distintos, para mí están profundamente relacionados: el arte y la tecnología.

Estudié piano durante más de una década y fui estudiante del Conservatorio Nacional de Música, institución que marcó una parte fundamental de mi formación. Ahí no solamente aprendí a interpretar música; también conocí las contradicciones de la educación artística, las dificultades que enfrentan los estudiantes y la dimensión política de las instituciones culturales.

Durante mi paso por el Conservatorio participé activamente en la organización estudiantil. Fui integrante de la Sociedad Estudiantil del Conservatorio Nacional de Música (SECNM) y posteriormente fui presidente de la organización, además de participar en la Brigada Silvestre Revueltas y en distintos procesos de organización y movilización estudiantil.

El activismo terminó convirtiéndose en una parte inseparable de mi manera de entender la realidad. Me interesa la política no como un espectáculo de partidos, elecciones o personajes, sino como una forma de comprender cómo se organiza la sociedad, quién posee el poder, quién produce la riqueza, quién toma las decisiones y cuáles son las condiciones materiales que determinan nuestras vidas.

Mi perspectiva política parte de una tradición marxista-leninista, materialista y antiimperialista. Eso no significa que pretenda que todo lo que escriba aquí deba leerse como una verdad incuestionable. Al contrario: una de las razones por las que existe este espacio es precisamente para discutir, analizar y someter las ideas a crítica.

También soy pro-Palestina. Alegorías reconoce el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y busca dar espacio a la discusión sobre Palestina desde una perspectiva anticolonial y antiimperialista. Para mí, hablar de Palestina no es una cuestión distante o puramente geopolítica: es hablar de ocupación, desplazamiento, colonialismo, poder, resistencia y de las vidas concretas de millones de personas.

Pero Alegorías no es únicamente un blog político.

Soy músico. El piano ocupa una parte central de mi vida y la música es probablemente la disciplina que más ha influido en mi forma de observar el mundo. Me interesa la crítica musical, la historia de la música, la composición, la interpretación y, especialmente, la relación entre las obras artísticas y las sociedades que las producen.

No creo demasiado en la idea de que el arte exista completamente separado de su contexto. Una obra puede ser hermosa y, al mismo tiempo, estar atravesada por las condiciones económicas, políticas y culturales de su época. Una canción puede ser entretenimiento, pero también puede convertirse en memoria, protesta, propaganda, identidad o resistencia.

Actualmente también estudio Sistemas Computacionales.

Y aquí aparece mi otra gran obsesión: Linux.

Soy aficionado al software libre, GNU/Linux, la administración de sistemas, las terminales, los servidores, la automatización y todo aquello que ocurre detrás de las interfaces que utilizamos todos los días. Me interesa entender cómo funcionan realmente las computadoras, desde la línea de comandos hasta los servicios que mantienen funcionando una infraestructura.

Mi interés por Linux no es solamente técnico. También existe una dimensión política en la forma en que pensamos la tecnología: quién controla las herramientas, quién posee la infraestructura, quién tiene acceso al conocimiento y qué ocurre cuando nuestra vida cotidiana depende de plataformas que no controlamos.

Por eso me interesa aprender tanto de sistemas como de sociedad.

En este blog pueden aparecer, el mismo día, una crítica a una institución cultural, una reflexión sobre una sinfonía, una explicación sobre Linux, una discusión sobre software libre, un análisis político o simplemente una idea que llevaba tiempo dando vueltas en mi cabeza.

No intento mantener una separación artificial entre todas esas cosas.

La música, la política, la tecnología y la cultura forman parte de la misma realidad.

¿Por qué «Alegorías»? #

Porque una alegoría permite hablar de algo a través de otra cosa.

Una obra musical puede hablar de una sociedad sin mencionar una sola palabra sobre política. Un programa puede revelar una determinada concepción del trabajo. Una institución cultural puede reproducir relaciones de poder mientras se presenta como neutral. Una canción puede convertirse en un documento histórico.

Me interesan precisamente esas conexiones.

Las cosas que están detrás de las cosas.

Alegorías es mi espacio para escribir sobre ellas.

Aquí encontrarás crítica política, crítica musical, activismo, cultura, tecnología, Linux, pensamiento, historia, reflexiones personales y, probablemente, muchas contradicciones.

No prometo tener siempre la razón.

Sí prometo intentar pensar lo que escribo.

Y si alguna vez una idea aquí te incomoda, te obliga a investigar un poco más o simplemente te hace pensar «espera, ¿y si las cosas no son exactamente como creía?», entonces este blog habrá cumplido su propósito.

Bienvenido a Alegorías.